MG.GINA GOGIN Y SU CURSO VIRTUAL DE COMUNICACION PARA EL DESARROLLO.ALUMNA KIOMI






Comunicación para el Desarrollo
LUIS RAMIRO BELTRÁN

Ya se advertía en los años 40. Aquello que con audacia denunciaban un grupo de economistas y científicos sociales, sigue hoy vigente en nuestro días. Y es que no basta la inacción de las consecuencias de la "Teoría de la Dependencia", que hasta irónico resulta engrandecer la producción del conocimiento de potencias mundiales, con materia prima de la realidad de países en desarrollo, donde, precisamente, nace el conocimiento.

Entonces, bien surge la pregunta en el texto: ¿Cuál desarrollo y para quién?. Si por influencia de las grandes trasnacionales de la comunicación, los medios de comunicación masiva hoy (fundamentalmente cadenas nacionales de televisión y radio) han casi desaparecido de sus agendas públicas la consideración del ser humano como persona, inmerso dentro de una sociedad aceleradamente cambiante social, cultural y tecnológicamente. El único interés es servir a los intereses mercantilistas. Hoy no se desmenuza la información como tal (sea fenómeno ó hecho), no se construye cultura, no se construye ciudadanía, sólo se distrae. La publicidad ha ocupado el espacio del análisis.

Y en éste sentido, el análisis del que está al otro lado de la pantalla, del otro lado del parlante, es un reto complejo, pero no imposible. Se trata de su cultura, y de los cambios que se producen en ella en relación con su entorno. Por ello, estoy de acuerdo con la apreciación del comunicólogo español Jesús Martín-Barbero quien sostiene que la comunicación es un fenómeno más de mediaciones que de medios, es una cuestión de cultura. Y los mensajes dirigidos al receptor deberán ser siempre cambiantes, sujetos a la "moda"...desde la idiosincrasia de lo urbano para lo rural y viceversa.

Vale decir, una propuesta de "una comunicación para otro desarrollo", como bien lo sostiene la peruana Rosa María Alfaro. Se trata entonces de percibir la comunicación como un fenómeno de relación sociocultural, no solamente como un recurso tecnológico para producir efectos en el comportamiento humano.

Pero a mi juicio, todo ello enmarcado dentro de la política de comunicación propuesta y presentada por Luis Beltrán Salmón en el 2005 durante el III Congreso Panamericano de la Comunicación en Argentina. "Una política nacional de comunicación es un conjunto integrado, explícito y duradero de políticas parciales de comunicación armonizadas en un cuerpo coherente de principios y normas dirigidos a guiar la conducta de las instituciones especializadas en el manejo del proceso general de comunicación de un país".

Sin embargo, no cabe espacio para descuidar el estudio de la diversidad de la sociedad. Pues en la diferencia que se encuentra en la diversidad, encontramos la riqueza del conocimiento. Néstor García ya lo planteó en el 2004: La defensa de la diversidad constituye el eje del proyecto de la sociedad del conocimiento.

Y si hablamos de diversidad, ejemplos tenemos a montón en nuestro país rico en recursos naturales y muy plural en cultura, costumbres, ideologías, creencias, mitos, cuyos ciudadanos parecen defender hasta con su propia vida sus tierras donde yacen oro, plata, cobre, etc. ¿Por qué tanto conflicto social? ¿Qué está sucediendo con la comunicación? ¿Existe una eficiente información-comunicación entre los mass media y la comunidad?.

Las directrices estuvieron claras y direccionadas a un sólo objetivo: conseguir el permiso o licencia social para operar. Pero poco se trabajo en la escucha del campesino o poblador que vive en el lugar. Existen también problemas de comunicación en el uso de adjetivos para con el trabajador - obrero, que algunas veces enciende más, el ya desgastado trato al pópuli. Creo entonces que un buen plan de comunicación entre empresa y comunidad, debe recoger la diversidad de insumos de la madre tierra, allí donde nacen, se relacionan e intercambian culturas, sentimientos y pensamientos. Considero que, como reza el dicho católico, "es justo y necesario" darle mayor atención a la expresión del sentimiento popular. Tan profundo, tan rico y tan eficiente a la hora de recoger elementos para nuestro proceso comunicativo.

Y este tema, no es novedad. Ya en 1997 la Fundación Rockefeller comienza a propiciar "La comunicación para el cambio social" : Un proceso de diálogo, privado y público, a través del cual los participantes deciden quienes son; qué quieren y cómo pueden obtenerlo. Comunidades actores de su propio desarrollo. Sin duda alguna, en el consenso de escucha está el éxito.

Sin embargo, sabiendo qué hacer, y cómo hacerlo, resulta paradójico entender que estamos atados y amordazados por grupos de poder. La libertad de expresión, derecho fundamental de toda persona solo brilla en el papel. Y dueños son de este derecho, unos cuantos. Pesa más la mercancía que el mercado de la información.

Siendo conscientes entonces que la situación de hoy es más deplorable que los años 70, como lo arguye el comunicador boliviano, Alfonso Gumucio donde desarrollo democrático no ha ocurrido; la dominación interna continúa, la dependencia externa es mucho mayor que antes, la privatización de las frecuencias y de los medios del Estado ha eliminado casi completamente a la radio y la televisión de servicio público. Y por influencia de las grandes empresas multinacionales ya no se discute la información como un hecho cultural y social, sino como un hecho de mercado, sólo nos queda como bien señala Antonio Pasquali, reconfirmar nuestro propósito de no cesar hasta que a nuestras comunicaciones les llegue la hora de la democracia, de la utilidad social y de la calidad.